De mercadillo en mercadillo

De mercadillo en mercadillo

Soy vendedor ambulante, ¡y con mucha honra! Llevo desempeñando este duro pero bonito oficio desde hace dos décadas y cada día me gusta más. Y todo ello, a pesar de sus inconvenientes, como por ejemplo lo son las inclemencias del tiempo. A menudo, la gente piensa de nosotros que somos un poco trapaceros y que vendemos productos presentados como auténticas gangas cuando en realidad son de muy baja calidad. Pero ello no es así. ¡Claro está que no somos ni Vuitton ni Chanel! No obstante, la mayoría de nosotros vendemos productos cuya relación calidad-precio es excelente y que responde y se adecua a las necesidades de nuestra clientela.
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