La Facultad de Ingeniería Química y Biomolecular de la Universidad de Sydney (Australia) ha anunciado recientemente la inauguración oficial de la última de las cinco instalaciones de biocombustibles integradas financiadas por la Estrategia Nacional de Infraestructuras de Investigación en Colaboración (NCRIS) del Gobierno de la Commonwealth.
Con el nombre de «Planta Piloto de Investigación Hidrotérmica de Biocombustibles NCRIS», esta instalación «ofrece a los investigadores una oportunidad de mejorar la producción de biocombustibles, situándola un poco más cerca de convertirse en una fuente de energía sostenible y comercialmente viable».
El proceso en estudio es el tratamiento hidrotérmico de biomasa lignocelulósica (especialmente biomasa leñosa). El proceso hidrotérmico implica sumergir la biomasa en agua caliente a unas condiciones de temperatura y presión de hasta 300 °C y 250 atmósferas, respectivamente. No se agregan productos de pretratamiento, como agentes ácidos o alcalinos. Según la nota de prensa de la Universidad de Sydney, «la planta experimentará con las variables de producción, con el fin de obtener un sistema de procesamiento económico.
A partir de ahora, los investigadores académicos e industriales australianos podrán trabajar en la aplicación práctica de descubrimientos fundamentales utilizando un entorno de proceso verde como el que ofrece el agua caliente en condiciones de alta presión».