La Universidad de Wurzburgo ha colaborado con los tres institutos de enseñanza superior de Múnich y con la Universidad de Erlangen-Nuremberg para constituir una nueva asociación de investigadores en Baviera denominada Forplanta.
Los científicos que forman parte de esta asociación tratan de adelantarse a los efectos del cambio climático que podrían amenazar la producción agraria. Para ello, analizarán cómo podrían responder los cultivos a formas de estrés como el calor, la sequía y las plagas. También pretenden potenciar la eficiencia de la hormona ácido abscísico, para que las plantas puedan seguir creciendo incluso con cantidades mínimas de agua.
Además de explorar las ciencias biológicas, abordarán los problemas sociales asociados con la ingeniería genética a través del Instituto de Cuestiones Científicas, relacionado con las materias de Filosofía y Teología en la Facultad de Filosofía de Múnich.
El clima está cambiando en muchas partes del mundo con más rapidez que la capacidad de las plantas para adaptarse al estrés de forma natural. «La ingeniería genética ecológica debería resolver este problema», afirma Rainer Hedrich, profesor de la Universidad de Wurzburgo. «Pero incluso con esta optimización buscada y, por tanto, más rápida, no hay tiempo que perder, porque también es importante que adaptemos las plantas y los cultivos útiles para que puedan luchar contra las plagas que puede traer el cambio climático».