Recientemente se ha descubierto que el crecimiento de los hongos causantes de aflatoxinas pertenecientes al género Aspergillus, como el Aspergillus flavus, está controlado por otro hongo, una levadura denominada Pichia anomata.
Los ensayos de laboratorio y de campo realizados por el fitofisiólogo Sui-Sheng Hua en el Servicio de Investigación Agrícola de la USDA en Albany (California) demuestran que esta levadura consigue competir con el Aspergillus por los nutrientes y el espacio.
La incidencia del A. flavus se reduce hasta en un 97 % en los pistachos californianos pulverizados con esta levadura, que también puede ser eficaz para proteger a otros cultivos frente a otras especies de microbios como el Botrytis cineria, causante del moho gris de las uvas de mesa.