La destilación es el proceso habitualmente utilizado para separar y purificar el etanol tras la fermentación. Es un proceso térmico que consume gran cantidad de energía y representa una parte importante del coste de producción. Científicos del Instituto Tecnológico de Minnesota (Estados Unidos) han desarrollado un proceso de separación por membrana energéticamente eficiente (de bajo coste) «que podría revolucionar los procesos de las industrias petroquímicas y de producción de biocombustibles». En este proceso se utilizan membranas de altas prestaciones creadas a partir de tamices cristalinos (zeolitas) mediante un tratamiento térmico rápido utilizado «para eliminar los defectos estructurales de las membranas de zeolita que limitan su rendimiento, un problema que ha frenado esta tecnología durante decenios». Según la responsable del programa Rosemarie Wesson, de la Fundación Nacional de Ciencias (donante de la subvención de investigación), «el empleo de membranas en lugar de otros procesos que consumen mucha más energía (como la destilación y la cristalización) podría tener importantes repercusiones en el sector». También podría aumentar la eficiencia energética de la producción de biocombustibles como el etanol y el butanol.