Un grupo de investigadores de la Universidad de York ha descifrado el código genético de la Artemisia annua, la planta que produce la artemisinina, el fármaco más potente que existe contra la malaria.
Los investigadores afirman que este descubrimiento debería hacer posible una importante reducción del coste del fármaco, que actualmente tiene una gran demanda y una escasa disponibilidad. Aunque se puede prevenir y tratar, la malaria es un grave problema sanitario mundial, ya que mata casi a un millón de personas al año.
Actualmente, la Organización Mundial de la Salud recomienda terapias de combinación de la artemisinina (TCA), que consisten en administrar este fármaco junto con otros tratamientos más antiguos, como método más eficaz para luchar contra la malaria.
Sin embargo, la artemisinina cuesta diez veces más que otros fármacos contra la malaria. Con este mapa genético, los investigadores encabezados por Diana Bowles e Ian Graham han descubierto la localización de los genes, caracteres y marcadores que se consideran responsables de la eficacia del fármaco.
«Este mapa ya se ha convertido en una herramienta esencial para nosotros. Esta nueva información sobre la genética de la Artemisia nos permitirá producir variedades mejoradas, pero no modificadas genéticamente, con mucha mayor rapidez», afirma Graham. Bowles señala que pretenden poner semillas de alto rendimiento en manos de los agricultores en un plazo de 2 o 3 años. «Se trata de un plazo verdaderamente ajustado y sólo podremos llegar gracias a los nuevos conocimientos que aporta el mapa.
Este trabajo demuestra que la genética moderna puede reducir el tiempo necesario para convertir una especie vegetal silvestre en un cultivo doméstico», afirma Bowles. La Fundación Bill y Melinda Gates ha concedido al equipo de Graham una segunda subvención para financiar el desarrollo de las nuevas variedades y su distribución a los productores de Artemisia de África y Asia.