Frank Koopman y sus colegas de la Organización para la Investigación Científica (NWO) de los Países Bajos han publicado el descubrimiento de la bacteria Cupriavidus basilensis, que transforma los aldehídos furánicos que contiene la biomasa lignocelulósica pretratada en una materia prima para la producción de bioplásticos.
En el pretratamiento de la biomasa lignocelulósica para producir etanol celulósico, los aldehídos furánicos (furfural y 5-hidroximetilfurfural, abreviado a HMF) son subproductos que inhiben a los microorganismos responsables de la fermentación del etanol. Normalmente se agrega un proceso de destoxificación para eliminar los aldehídos furánicos de la biomasa tratada antes de pasar a los procesos de sacarificación y fermentación del etanol.
Koopman ha descubierto que la Cupriavidus basilensis puede utilizar los aldehídos furánicos como fuentes de carbono y producir un material denominado FDCA (ácido dicarboxílico furánico).
Según la nota de prensa de la NWO, los investigadores han descrito parcialmente el proceso de degradación de las bacterias, a fin de transferir esta capacidad metabólica (es decir, la degradación de los aldehídos furánicos) a otros organismos. El HMF puede ser transformado por completo en FDCA por la enzima responsable de la formación de este ácido, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de procesos químicos. Cuando los genes que expresan esta enzima se insertaron en la bacteria Pseudomonas putida, se consiguió producir altas concentraciones de FDCA a escala de laboratorio.
También se señala el FDCA como materia prima para la producción de bioplásticos respetuosos con el medio ambiente. Este descubrimiento es interesante porque basta con agregar el microorganismo a la biomasa pretratada para eliminar los aldehídos furánicos. Este método sería mucho más barato que la destoxificación química. Al mismo tiempo, los aldehídos furánicos se convierten en un producto no perjudicial para el medio ambiente.