Dos estudios encargados por la Oficina Europea de Medio Ambiente (EEB), Transport and Environment (T&E) y Birdlife International revelan que «Europa tiene un importante problema de contabilidad del carbono, que amenaza la credibilidad de dos emblemáticas políticas ambientales de la Unión Europea: la Directiva de energías renovables y el régimen de comercio de derechos de emisión».
Un estudio dice que la energía de biomasa puede tener un «potencial de mitigación climática variable, en función del plazo de tiempo considerado y de la fuente de la biomasa».
La conversión de suelo puede producir cambios en las existencias de carbono: por ejemplo, la eliminación de vegetación y la roturación del suelo para cultivar materias primas bioenergéticas podría incrementar las emisiones de GEI (gases de efecto invernadero).
Otro estudio revela que «la producción de biocombustibles en suelo agrícola acarrea la transformación de bosques y otros espacios naturales en tierras de cultivo para sustituir las tierras agrícolas perdidas en favor de los biocombustibles».
Se ha establecido la premisa de que los biocombustibles son neutros en carbono. Pero esto podría no ser necesariamente así, ya que a menudo no se tiene en cuenta el carbono que hubiera sido absorbido por la vegetación. Si no se adoptan medidas urgentes, la política de energías renovables de la UE para mitigar el cambio climático podría generar un incremento de las emisiones de carbono. Es esencial adoptar una «contabilidad de carbono correcta».