La Agencia de Medio Ambiente y Energía (ADEME) de Francia ha publicado recientemente un estudio de impacto ambiental de las materias primas biocombustibles de primera generación (es decir, de cultivos alimentarios) que se utilizan actualmente en Francia. En él se evalúa cada materia prima (a lo largo del ciclo de cultivo, transporte y transformación en biocombustible) en relación con las emisiones de gases de efecto invernadero, el consumo de energías no renovables y el impacto sanitario. El informe valida estudios anteriores que demuestran que los biocombustibles son beneficiosos para reducir las emisiones de GEI. Se dice que los biocombustibles actualmente utilizados en Francia cumplen el objetivo europeo de reducción de las emisiones de dióxido de carbono, pero los resultados varían según la materia prima y el proceso utilizado para fabricar el biocombustible. La primera de la lista es la caña de azúcar para la producción de etanol biocombustible. El estudio demuestra que el etanol de caña de azúcar produce un 90% menos de GEI que la gasolina y su producción consume un 80% menos de energía. No obstante, el Director de Energías Renovables, Jean-Louis Bal, advierte que el estudio no contempla el impacto del cambio en función de la superficie utilizada para la producción de cultivos. Por ejemplo, si se desmonta un bosque (que tenga árboles capaces de absorber grandes cantidades de dióxido de carbono) y se convierte en plantaciones de cultivos bioenergéticos, se puede contrarrestar el impacto positivo del biocombustible. En la página web de ADEME (URL arriba indicada, en francés) se pueden obtener más datos del estudio.