Un estudio realizado para el Centro Suizo de Evaluación Tecnológica (TA-SWISS) analiza el potencial de sostenibilidad de los biocombustibles de segunda generación y su papel futuro en el escenario energético suizo. Recientes investigaciones sobre las tecnologías de producción y utilización de los biocombustibles de segunda generación (aquellos que se obtienen de materias primas no alimentarias) parecen apuntar efectos positivos para una mayor independencia de los combustibles fósiles y la reducción de las emisiones de GEI (gases de efecto invernadero).
Sin embargo, «no está nada claro cómo afectarán a la biodiversidad y a la utilización del suelo y del agua a escala mundial y todavía está por demostrar su competitividad con los biocombustibles de primera generación y la movilidad eléctrica».
Entre las conclusiones de este estudio, cabe destacar las siguientes:
(1) teniendo en cuenta factores de eficiencia de consumo y electromovilidad, los biocombustibles de segunda generación podrían satisfacer de manera sostenible entre el 10 % y el 40 % de la actual demanda de combustible,
(2) «los biocombustibles menos agresivos para el medio ambiente son principalmente los que se obtienen de materiales residuales, como los residuos de jardinería, los residuos de serrerías y los desechos de madera»,
(3) a fin de aprovechar al máximo el potencial que ofrecen los biocombustibles, su consumo ha de ir acompañado de un fuerte incremento en la eficiencia de los vehículos y debe evitarse un mayor crecimiento de la movilidad en general.