Los agricultores siempre han sabido que algunos cultivos, como el maíz y el sorgo, alcanzan mayor altura por la noche. Sin embargo, todavía se desconoce el mecanismo bioquímico que explica esta elongación nocturna del tallo.
Por tanto, los biólogos de la Universidad de California han investigado este mecanismo y han descubierto un complejo proteínico al que han dado en llamar «el complejo vespertino», que regula el crecimiento rítmico de las plantas por la noche. Los investigadores, encabezados por Steve Kay, también han descubierto que este complejo está inextricablemente coordinado por el reloj biológico con genes que inducen la elongación del tallo de un modo que podría ayudar a los mejoradores a diseñar nuevas variedades de cultivos de más rápido crecimiento y mayor rendimiento de producción de alimentos o biocombustibles.
«Nadie sabía cómo funcionaba esta regulación cíclica del crecimiento de las plantas a nivel molecular, pero éste ha de ser uno de los mecanismos principales», afirma Kay. «Esto nos permite conocer cómo se regula el crecimiento cíclico de las plantas a nivel molecular por el reloj biológico». Kay señala además que este complejo vespertino también podría aplicarse a los cultivos alimentarios para hacerlos más tolerantes al frío. «Cuando se introducen mutaciones en estos genes, las plantas son menos tolerantes a la congelación y las bajas temperaturas», afirma. «Por eso pensamos que es probable que el complejo vespertino tenga algo que ver con la tolerancia al frío y es otro aspecto que vamos a investigar».