La moderna biotecnología debe utilizarse para desarrollar cultivos que sean resistentes a distintas formas de estrés ambiental, que tengan mayores rendimientos y que incorporen eventos de mejora nutricional. Sólo la tecnología puede garantizar la sostenibilidad alimentaria mundial. Así se pone de manifiesto en el informe «El ingrediente vital: ciencia e ingeniería química para una alimentación sostenible», realizado por la Real Sociedad Química del Reino Unido y el Instituto de Ingenieros Químicos. Encargado por la Cámara de los Comunes del Parlamento Británico, el informe también afirma que «la normativa debe fundamentarse en la evaluación del riesgo, a partir de evidencias sólidas, y no en el temor sociopolítico a las nuevas tecnologías».