Un equipo de científicos de la Universidad Tecnológica de Delft (TU Delft, Países Bajos) ha descrito la introducción de un solo gen bacteriano en la levadura para conseguir tres mejoras en la producción de bioetanol a partir de residuos agrícolas. Estas tres mejoras pueden definirse con los siguientes términos: (1) menos acetato, (2) eliminación del subproducto glicerol, y (3) más etanol.
La biomasa lignocelulósica pretratada, previa a la fermentación del etanol, contiene grandes cantidades de acetato que pueden reducir el rendimiento etanólico de la levadura. El glicerol es también un subproducto inevitable de la levadura durante la fermentación de etanol (alrededor del 4 % del azúcar «se pierde en la formación de glicerol»). Ambas circunstancias pueden reducir los rendimientos de etanol. Según los investigadores de TU Delft, «las levaduras (al menos en teoría) pueden convertir el nocivo acetato en etanol. Pero falta un único gen en la levadura.
Gracias a la introducción de un gen de la bacteria Escherichia coli, los investigadores de la Universidad Tecnológica de Delft y del Centro Kluyver de Genómica de la Fermentación Industrial han hecho posible la conversión del acetato en etanol y esto ha venido a sustituir el papel que desempeña normalmente el glicerol de manera tan eficiente que ha sido posible remover los genes clave para la formación de este subproducto, eliminando por completo la producción de glicerol». Los investigadores confían en poder colaborar con socios industriales para acelerar la aplicación industrial de esta técnica. Los resultados de la estrategia de ingeniería metabólica para mejorar la fermentación de etanol se han publicado en la revista Applied and Environmental Microbiology, accesible en la dirección indicada.