Un equipo de científicos de la Universidad Nacional de Singapur ha formulado una estrategia de recuperación de recursos para aprovechar el glicerol bruto generado por las operaciones de producción de biodiésel con el fin de obtener un producto de valor añadido.
Utilizaron un hongo del maíz denominado Ustilago maydis para transformar el glicerol bruto en glucolípidos.
Los glucolípidos son compuestos con carbohidratos y fracciones lipofílicas, y estos elementos estructurales los convierten en tensioactivos que pueden ser útiles en aplicaciones de «recuperación de aceites, extracción petrolífera, lubricación, biorreparación asistida por tensioactivos, atención sanitaria y alimentación».
Optimizaron la composición del medio y los factores ambientales en el biotratamiento del glicerol bruto con microorganismos para obtener glucolípidos, y utilizaron un sistema de cultivo por lote alimentado («fed-batch») en un biorreactor.
Se demostró que el Ustilago maydis «puede utilizar eficientemente el glicerol bruto para transformarlo en un biotensioactivo de tipo glucolípido en un medio sintético relativamente simple, utilizando glicerol bruto como única fuente de carbono».
Los resultados del estudio se han publicado en la revista Bioresource Technology.