Se han publicado numerosos estudios que demuestran la eficacia del selenio para prevenir determinados tipos de cáncer. También existen evidencias de que este mineral puede mejorar la eficacia de los tratamientos de quimioterapia y reducir su toxicidad. El selenio también puede reforzar el sistema inmunológico. Algunas plantas acumulan selenio en forma de metilselenocisteína (MSC). En pruebas con animales, la MSC ha demostrado tener un potente efecto anticarcinógeno sobre las líneas celulares cancerosas y ha sido el compuesto anticarcinógeno a base de selenio más eficaz contra el cáncer de mama. Por lo tanto, aumentar la variedad de plantas capaces de producir este compuesto es un atrayente objetivo biotecnológico. Miembros del Instituto de Investigación de Plantas y Alimentos de Nueva Zelanda han desarrollado un tabaco transgénico que acumula un mayor contenido de MSC. Gracias a la introducción de un gen que codifica una enzima necesaria para sintetizar la MSC, la acumulación de selenio ha aumentado entre el doble y el cuádruple. Se ha incrementado la producción de MSC (hasta un 20% de selenio total) sin toxicidad para el crecimiento. El sistema utilizado por los científicos podría aplicarse para aumentar el contenido de selenio de otras especies de solanáceas como la patata, el tomate, el pimiento y la berenjena.