Un equipo de investigadores de la Universidad de Hokkaido (Japón) ha completado el desarrollo del primer miscanto modificado genéticamente. Esta planta herbácea perenne, originaria de Asia Oriental, se considera un prometedor cultivo energético. Se trata de una materia prima celulósica que contiene lignocelulosa, un material estructural que puede producir abundante etanol. Se confía en que la nueva tecnología de transferencia de genes desarrollada para el miscanto permita crear nuevas variedades de sacarificación mejorada modificando la composición de la pared celular (reduciendo el contenido de lignina) y de mayor tolerancia al estrés ambiental, entre otras.