Colin Ruscoe, presidente del Consejo Británico de Producción de Cultivos (BCPC), expresó sus puntos de vista sobre la reducción del gasto en investigación agrícola por parte del Gobierno británico, que afecta al patrimonio tecnológico del país. «Debemos contrarrestarlo derivando parte de nuestra creciente ayuda económica a terceros países a la investigación radicada en el Reino Unido para desarrollar cultivos MG resistentes a la sequía, al calor, a las plagas y a las enfermedades», señaló Ruscoe.
«De este modo encontraríamos soluciones sostenibles para las zonas del mundo que sufren hambrunas. Al mismo tiempo, podemos utilizar estas plataformas tecnológicas para actuar en los cultivos principales del Reino Unido: el trigo, la patata y la colza». Agregó que el Reino Unido fue en principio uno de los líderes de la investigación MG, especialmente de la biotecnología agrícola, como ponen de manifiesto las contribuciones realizadas por importantes centros de investigación como el John Innes Centre, Rothamstead Research, la Universidad de Newcastle y el Instituto Nacional de Botánica Agrícola.
Por tanto, mientras el resto de países de la UE siguen sin hacer nada al respecto de la tecnología MG, «el Reino Unido debería volver a asumir el liderazgo en la investigación de eventos y en la aplicación de las MG y otras tecnologías de fitomejoramiento». Ruscoe concluyó diciendo que «si utilizamos el dinero que empleamos en ayudas al exterior en aplicaciones que tengan efectos sostenibles en los países en desarrollo y explotamos nuestro potencial investigador de primer nivel mundial para obtener tecnologías apropiadas que mejoren la producción de alimentos y la competitividad comercial del Reino Unido, sin duda conseguiremos buenos resultados para todas las partes».