Un equipo de científicos del Departamento de Química y del Grupo de Investigación Bioenergética de la Universidad de California Davis (Estados Unidos) ha desarrollado un proceso de producción de biodiésel que aprovecha al máximo la semilla oleaginosa entera para producir biodiésel.
En la producción convencional de biodiésel, el aceite (el componente «lípido») suele extraerse (por medios mecánicos o químicos) de la semilla para convertirse en biodiésel por medio del proceso denominado «transesterificación».
Normalmente se desecha el carbohidrato que queda como residuo (celulósico) de la semilla oleaginosa (tras la extracción del aceite).
El proceso patentado desarrollado por Mark Mascal y Edward B. Nikitin utiliza el aceite y también el residuo de las semillas provocando una reacción con ácido hidroclorídrico acuoso y 1,2-dicloretano en un reactor bifásico, y calentando la mezcla a 80 °C durante 3 horas.
El aceite de la semilla se libera intacto, mientras que la parte celulósica de la semilla se transforma en un compuesto denominado 5-(clorometil) furfural (CMF).
La mezcla de aceite y CMF se somete después a otro proceso denominado «etanolísis» para obtener un «cóctel biodiésel híbrido» de etil-levulinato (un éster etílico de ácido levulínico) y éster etílico biodiésel.
«Los ésteres de levulinato son oxigenados de cadena corta que pueden mezclarse con combustible diésel para mejorar sus prestaciones en frío». Los resultados del estudio se han publicado en la revista Energy and Fuels.