El pretratamiento suele ser el primer paso en la transformación de la biomasa lignocelulósica en etanol biocombustible (también conocido como «etanol celulósico»). Este paso suele utilizarse para liberar las moléculas de celulosa y hemicelulosa del apretado «envoltorio de lignina» de la biomasa y también para disgregar las moléculas liberadas de celulosa y hemicelulosa en azúcares simples, que posteriormente son fermentados por bacterias o levaduras para obtener etanol.
Aunque la aplicación de ácidos diluidos o álcalis diluidos son tecnologías conocidas para el pretratamiento de biomasa lignocelulósica, recientemente se han descrito otras tecnologías (supuestamente más eficientes).
Entre estas recientes tecnologías están los pretratamientos de «explosión por vapor» y «explosión de fibras por amoniaco» (AFEX, por sus siglas en inglés).
En ambos procesos se aplica calor a la biomasa bajo presión (junto con vapor o amoniaco) para después liberar la presión de forma repentina, causando así la ruptura explosiva de las fibras de biomasa y disgregando las moléculas de celulosa y hemicelulosa en azúcares simples (glucosa y xilosa). Un equipo de científicos de la Universidad del Estado de Michigan (Estados Unidos) ha comparado los resultados de la AFEX y del tratamiento con ácidos diluidos en relación con la cantidad de azúcares liberados y la fermentabilidad de los hidrolizados resultantes para obtener etanol y ha observado que el pretratamiento AFEX mejora la fermentabilidad, pero requiere la adición complementaria de enzimas (xilanasa y celulasa). Por su parte, el tratamiento con ácidos diluidos no requiere suplementación enzimática, pero su fermentabilidad es menor. Los detalles del estudio se han publicado en la revista de acceso libre Biotechnology for Biofuels.