Un equipo de investigadores de distintas universidades estatales de EE.UU. (Iowa, Kentucky y Berkeley-California) y encabezado por Seth de Bolt ha descubierto que la mutación genética de la celulosa en las plantas podría mejorar la conversión de la biomasa celulósica en biocombustibles. Utilizando a Arabidopsis thaliana, el equipo ha estudiado el complejo membranoso de la celulosa sintasa que produce microfibrillas de celulosa que rodean todas las células de la planta, además de formar la estructura básica de sus paredes. La celulosa está formada por estructuras cristalizadas que dificultan la actividad de las enzimas para disgregarla en los azúcares que son el sustrato de la fermentación alcohólica. Se llevó a cabo la mutación del gen que codifica la enzima y se determinó la estructura de la celulosa por resonancia magnética. Mei Hong del Estado de Iowa descubrió que la pared de la célula mutante presentaba un contenido reducido de celulosa cristalina. Se adelgazan en comparación con las plantas normales y se observa además un grado intermedio de estructura cristalina. La acción de las enzimas sobre las plantas es entonces más eficaz para producir alcohol. «Lo que indica este estudio, en términos muy generales, es que es posible modificar la estructura de la celulosa por métodos genéticos, de manera que se pueda extraer más fácilmente la celulosa de las plantas como fuente de energía», afirma Hong.