Joseph Noel y sus colegas de la Universidad del Estado de Iowa presentan un interesante descubrimiento en una familia de proteínas vegetales conocida como chalcona-isomerasa. Este descubrimiento puede tener importantes implicaciones para la agricultura y para el desarrollo de biocombustibles. «Se trata de un magnífico estudio que demuestra que la chalcona-isomerasa tuvo su origen en otra importante clase de proteínas que no tienen actividad enzimática pero que ligan los ácidos grasos», afirma Greg Warr, Director Adjunto en funciones de la División de Ciencias Moleculares y Celulares de la Fundación Nacional de Ciencias, que financia el estudio. Noel y su equipo descubrieron «primas» de la chalcona-isomerasa aglutinadas en el cloroplasto, la parte especializada de la célula vegetal responsable de la fotosíntesis y de la producción de ácidos grasos esenciales, incluidos los ácidos grasos omega-3. Cuando el equipo modificó los genes que codificaban estas «primas» de la chalcona-isomerasa, se observaron cambios evidentes en la reproducción de las plantas. Estos cambios afectaron al contenido de aceite de las semillas, que es importante para el almacenamiento de energía en el embrión vegetal, para la nutrición animal y para desarrollar nuevos tipos de combustibles renovables.