La práctica recomendada para prolongar la eficacia de los híbridos Bt contra las plagas ha sido la creación de refugios. Sin embargo, los productores confían en que esta norma cambie con el tiempo, a medida que se vayan aplicando más criterios científicos al control de plagas.
Un reciente artículo publicado por entomólogos de la Universidad de Purdue describe algunos de los beneficios e inconvenientes relacionados con el uso de mezclas de semillas como refugio para la crisomela del maíz occidental. Este artículo, publicado en la revista Journal of Economic Entomology, refleja los resultados de estudios de campo comparativos de siete tratamientos: refugios en bloques del 10 % y 20 %, refugios en franjas del 10 % y 20 %, refugios por mezclas de semillas del 10 % y 20 % y un refugio del 100 %.
Los autores concluyen que las mezclas de semillas ofrecen ventajas por su conveniencia para los agricultores y que «mezclar las semillas puede facilitar el apareamiento aleatorio debido a la mayor proximidad de los escarabajos adultos tanto en el espacio como en el tiempo, potenciando teóricamente el control de las resistencias».
Por otro lado, también puede ser una desventaja ya que el movimiento potencial de las larvas entre el refugio y los cultivos resistentes a insectos «puede reducir el número de escarabajos susceptibles e incrementar el número de heterozigotos potenciales y la exposición de las larvas de instar tardío a dosis subletales de la toxina Bt».