La fusariosis provocada por distintas especies de Fusarium es una enfermedad destructiva que causa pérdidas y contaminación con micotoxinas en las cosechas de los países productores de trigo. Por este motivo, los estudios de mejoramiento del trigo se dedican inevitablemente a producir variedades resistentes a la fusariosis.
En Europa, los mejoradores prefieren utilizar fuentes genéticas adaptadas con resistencias, porque ofrecen mejor rendimiento y calidad del grano. Thomas Miedaner y sus colegas de la Universidad de Hohenheim (Alemania) llevaron a cabo un estudio con el fin de identificar las regiones cromosómicas del trigo que afectan a la resistencia de 455 líneas de trigo blando de invierno europeo (Triticum aestivum L.) realizando para ello un mapa de todo el genoma.
Se determinó la resistencia a la fusariosis de todas las líneas mediante inoculación en dos entornos diferentes y numerosas valoraciones. Se distribuyeron ciento quince (115) marcadores de repetición de secuencia simple por todo el genoma y dos marcadores específicos de los genes Rht-B1 y Rht-D1. Una exploración del genoma completo reveló nueve relaciones significativas entre los marcadores y el fenotipo en siete cromosomas, incluido el gen del enanismo Rht-D1. Para evitar el posible problema de múltiples comparaciones, los investigadores aplicaron el método de corrección Bonferroni-Hol y obtuvieron tres asociaciones significativas en los cromosomas 1B, 1D y 2D, uno de los cuales resultó estar modificado por el Rht-B1. Por tanto, se pueden hallar genes de resistencia a la fusariosis en dos regiones del genoma, concretamente en los cromosomas 1D y 3A, teniendo en cuenta el efecto de epistasis. El artículo relativo a este estudio ha sido publicado por la revista Molecular Breeding.