La camelina, un cultivo que se produce históricamente en muchas partes de Europa por el aceite de sus semillas, está resurgiendo como materia prima para obtener biocombustibles (biodiésel o queroseno de aviación).
Un reciente estudio del Dr. David Shonnard y Kenneth Koers de la Universidad Tecnológica de Michigan (Estados Unidos) mide las emisiones de dióxido de carbono del queroseno obtenido de la camelina a lo largo de su ciclo de vida útil, desde la plantación del cultivo hasta la generación de emisiones de escape. Los resultados demuestran que «el queroseno de camelina es uno de los biocombustibles derivados de materias primas agrícolas que produce menores emisiones de gases de efecto invernadero (GEI)». Con el queroseno de camelina se redujeron las emisiones de GEI un 84% en comparación con el queroseno de petróleo. Según Shonnard, «esto es debido a las características únicas que posee este cultivo: su bajo consumo de fertilizante, su alto rendimiento de aceite y la disponibilidad de sus coproductos, como harina y biomasa, para otros usos».
Más información sobre la camelina: http://www.hort.purdue.edu/newcrop/proceedings1993/v2-314.html y http://extension.oregonstate.edu/catalog/pdf/em/em8953-e.pdf.