Las pérdidas posteriores a la cosecha siguen siendo un problema en los países en desarrollo, pero con inversiones y formación adecuadas, podrían reducirse notablemente.
Según una nota de prensa de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), estas pérdidas favorecen el alto precio de los alimentos, la degradación del medio ambiente y el cambio climático. La FAO dice estar colaborando con el Banco Mundial y con socios donantes para formar a personas de tres continentes en la correcta manipulación de los productos alimentarios.
Por medio de fondos rotatorios y préstamos, la FAO también puede facilitar la difusión de mejores contenedores de almacenamiento y establecer innovadores mecanismos institucionales.