Las malezas han desarrollado una nueva forma de resistencia al glifosato —el herbicida más importante del mundo—, según un estudio realizado por científicos de la Universidad del Estado de Colorado y la Universidad de Australia Occidental. Todd Gaines y sus colegas, estudiando las poblaciones resistentes al glifosato de la planta Amaranthus palmeri en Georgia, han descubierto una herramienta evolutiva que utiliza esta planta para resistir al herbicida: la amplificación de genes.
Sus conclusiones aparecen publicadas en el último número de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
El glifosato es tóxico porque inhibe la enzima 5-enolpiruvilshikimato-3-fosfato sintasa (EPSPS). Hasta ahora, las malezas resistentes a este herbicida presentan un gen EPSPS mutado o un evento que inhibe el transporte de glifosato dentro de la planta.
El estudio de Gaines y sus colegas presenta una situación totalmente diferente. Los investigadores observaron que el genoma de las plantas Amaranthus resistentes al glifosato contenía entre 5 y 160 veces más copias del gen EPSPS que el genoma de las plantas susceptibles.
La superproducción masiva de EPSPS que producen estas copias adicionales del gen permite que la planta prospere a pesar de la exposición al glifosato. En un comentario en el mismo número de la revista PNAS, el Profesor Winthrop de la UWA y Stephen Powles, Director del WAHRI, señalan que «la pérdida potencial del glifosato en importantes extensiones de producción agrícola de todo el mundo es una amenaza para la producción alimentaria global» y que «para evitar esta situación es necesario utilizar el glifosato con más criterio y mayor diversidad de lo que se hace actualmente».