En la producción de etanol biocombustible a partir de biomasa lignocelulósica, las moléculas de celulosa se suelen disgregar («hidrolizar» o «sacarificar») por medio de enzimas para obtener azúcares simples que puedan fermentar después para obtener etanol. La «recalcitrancia biomásica» es la resistencia a la hidrólisis enzimática de las moléculas de celulosa que contiene la biomasa lignocelulósica y suele ser un importante obstáculo para la comercialización de la tecnología de producción de etanol celulósico. El empleo de celulosomas es un campo de investigación que trata de resolver la recalcitrancia biomásica. La página web del Centro de Biofísica Molecular describe los celulosomas como «grandes complejos enzimáticos extracelulares obtenidos por medio de bacterias anaeróbicas que pueden disgregar eficientemente los polisacáridos de las paredes celulares de las plantas, como la celulosa, la hemicelulosa y la pectina, para obtener azúcares simples. Estructuralmente, constan de diversos enzimas distribuidos en torno a una «proteína de andamiaje». Recientemente, un equipo internacional de científicos ha descrito la construcción de un celulosoma donde las enzimas de celulasa enlazadas tienen mayor capacidad de degradación de la celulosa que las enzimas libres en solución. Estas estructuras multienzimáticas reciben el nombre de «rosettazimas». Los detalles del estudio se han publicado en la revista Journal of Biotechnology (ver dirección de Internet arriba). Más información sobre los celulosomas: http://cmb.ornl.gov/research/cellulosome/cellulosome-design-for-cellulosic-ethanol