El trabajo de los investigadores de los Laboratorios de la Fundación Biotecnológica de la Universidad Thomas Jefferson de Estados Unidos podría conferir un nuevo valor añadido a la planta del tabaco:
aceite para la producción de biodiésel.
Muchos de los aceites vegetales que se utilizan para producir biodiésel se encuentran normalmente en las semillas. La planta del tabaco también posee una «potente maquinaria de biosíntesis de aceite» capaz de acumular un 40% de aceite en sus semillas.
Sin embargo, como la planta del tabaco produce una cantidad limitada de semillas (sólo 1.500 kg por hectárea), los científicos de la Universidad Thomas Jefferson la han modificado (por medio de la ingeniería metabólica) para sobreexpresar el aceite en las hojas. Se utilizaron dos métodos metabólicos para potenciar el contenido de aceite en las hojas del tabaco:
(1) se expresó en el tabaco el gen diacilglicerol aciltransferasa (DGAT) de la Arabidopsis thaliana, que codifica una enzima clave para la biosíntesis de triacilglicerol (TAG), bajo el control de un potente promotor de la subunidad pequeña de la ribulosa bifosfato carboxilasa, y
(2) se expresó en el tabaco el gen LEAFY COTYLEDON 2 (LEC2) de la Arabidopsis, un regulador maestro de la maduración de la semilla y del almacenamiento de aceite en la semilla bajo el control de un promotor de Alc inducible. El primer método multiplicó por 20 la acumulación de aceite en las hojas del tabaco. Con el segundo método, «la estimulación de la expresión del LEC2 en las plantas de tabaco maduras por medio de acetaldehído promovió la acumulación de hasta un 6,8% por peso seco de ácido graso total extraído». Los resultados del estudio están publicados en la revista Plant Biotechnology Journal (véase la dirección de Internet arriba indicada).