Las royas del trigo se consideran la enfermedad más devastadora que ataca a plantas y árboles, y conlleva una pérdida estimada en la producción cerealera canadiense de unos 200 millones de dólares anuales. Estos patógenos son capaces de pasar de un país a otro y adaptarse fácilmente a las medidas que se adoptan para controlarlos.
El Dr. Richard Hamelin de la Universidad de British Columbia y el Dr. Guus Bakkeren de Agricultura y Agroalimentación de Canadá utilizarán la genómica para intentar conocer mejor las interacciones moleculares y genéticas que se producen entre la roya y sus plantas y árboles huéspedes. Se infectarán diferentes variedades de trigo y álamo con varias cepas de hongos de la roya y se utilizarán tecnologías de secuenciación genómica para identificar y comparar los genes activados. Estos genes se utilizarán para diseñar herramientas de análisis para acelerar el desarrollo de árboles y cultivos resistentes.
Según el Dr. Bakkeren, «los fitomejoradores investigan la resistencia a la roya desde la Segunda Guerra Mundial, pero con la genómica podemos estudiar toda la información genética de estos hongos. Esto nos permite aprender más rápidamente cómo interaccionan con los genes de resistencia del huésped y cómo podemos luchar contra ellos».