Un equipo de científicos de la Universidad de Tennessee en Knoxville (Estados Unidos) ha descrito un «modelo de simulación para el análisis de políticas» en escenarios de producción de etanol de 2007 a 2016 y ha evaluado cómo afecta la producción de etanol de maíz en dichos escenarios al uso del suelo y al medio ambiente en la agricultura de Estados Unidos.
Entre los resultados del estudio cabe destacar los siguientes:
(1) el crecimiento de la producción de etanol de maíz tuvo un efecto positivo para la renta agraria neta y para la economía del sector agrario estadounidense;
(2) el uso del suelo en las zonas maiceras tradicionales de Estados Unidos sufrirá importantes cambios para favorecer la expansión de este cultivo;
(3) las zonas tradicionales de producción de otros cultivos (como la soja y el algodón) dejarán paso al crecimiento de la producción maicera,
(4) otros efectos de este crecimiento serán mayores aplicaciones de fertilizantes y sustancias químicas, el incremento de la erosión del suelo, el incremento de las emisiones de carbono generadas por los combustibles fósiles y la reducción del almacenamiento de carbono en el suelo.
Algunas estrategias para mitigar los efectos potencialmente adversos del crecimiento de la producción de etanol de maíz son: (1) la adopción de prácticas adicionales de labranza de conservación y
(2) el empleo de cultivos modificados genéticamente para utilizar el nitrógeno de modo más eficiente.
Con el fin de maximizar los beneficios potenciales en las zonas de alto riesgo, se recomienda adoptar políticas e incentivos que favorezcan la adopción de prácticas de labranza de conservación y agricultura de precisión.
El estudio completo se ha publicado en la revista Journal of Soil and Water Conservation.