La textura de las semillas de maíz, que depende de las proporciones del endospermo duro y blando, es un caracter importante que influye en distintos usos finales del maíz, como la producción de almidón, y en el consumo eléctrico necesario para la molienda húmeda y seca. Los granos de maíz se dividen en varias clases genéricas según su textura: liso, dentado, pop, harinoso y dulce. El maíz dentado de textura más blanda es el preferido para la molienda húmeda, que es la mayor usuaria de maíz no forrajero de Estados Unidos. En este país, la mayor parte de la extracción de almidón de maíz se realiza por molienda húmeda. Por lo tanto, el desarrollo de híbridos de maíz más blandos con una mayor capacidad de extracción de almidón sería de gran valor para las empresas transformadoras de productos de maíz. Los investigadores de la Universidad del Estado de Montana y de la Universidad del Estado de Washington han desarrollado variedades de maíz que tienen modificada la textura de sus semillas y el rendimiento de la molienda húmeda gracias a la expresión específica del endospermo de genes de puroindolinas (Pina y Pinb) del trigo. Las regiones ricas en triptófano de las proteínas PIN actúan como agente antiadherente que permite que las PIN se adhieran a los lípidos superficiales de los gránulos de almidón. El análisis textural de las semillas de maíz indica que la expresión de las PIN reduce la adherencia entre el almidón y la matriz proteínica y reduce notablemente la dureza del grano de maíz. Los investigadores también han observado que el rendimiento de almidón aumenta un 4,86% de media sin que ello afecte negativamente a la pureza del almidón.