La amilasa del maíz, una enzima esencial para transformar el almidón disponible en azúcares fermentables para la producción de biocombustibles, puede mejorar la eficiencia, el coste y la huella ecológica de los biocombustibles. Reducirá la demanda de recursos naturales, el consumo de combustibles fósiles, la emisión de gases de efecto invernadero y el consumo eléctrico de la fábrica y mejorará el balance energético (en comparación con el etanol obtenido de maíz convencional). En su artículo, «La amilasa del maíz: mejorar la eficiencia y la huella ecológica del maíz para producir etanol gracias a la fitobiotecnología», publicado en la revista electrónica AgbioForum, John Urbanchuk y sus colegas de LECG, LLC y la Universidad del Estado de Michigan analizan los posibles beneficios económicos y ambientales de la amilasa para la producción de etanol de maíz y de sorgo. Los resultados se confirmaron en un ensayo de una nueva variedad de maíz desarrollada por Syngenta que expresa la alfa-amilasa directamente en el endospermo de la semilla. Los autores señalan que «esta tecnología representa un nuevo enfoque para mejorar la producción de etanol de manera que pueda integrarse fácilmente en la infraestructura existente».