Italia ha aportado 1,2 millones de euros a un programa de reparto de beneficios del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura, cuya finalidad es conservar y difundir variedades de cultivos alimentarios para garantizar la seguridad alimentaria global.
El Tratado ha creado una reserva global constituida por 64 cultivos alimentarios y establece que «siempre que se obtenga un producto comercial a partir de esta reserva genética y que ese producto sea patentado, el 1,1 % de lo recaudado con su venta deberá destinarse al fondo de reparto de beneficios del Tratado».
Según Shivaji Pandey, responsable de la Dirección de Producción y Protección Vegetal de la FAO, «la diversidad fitogenética es crucial para hacer frente a los retos mundiales de la inseguridad alimentaria y el cambio climático. El apoyo de Italia para el fondo de reparto de beneficios del Tratado promoverá una base alimentaria sostenible y diversificada para los pequeños campesinos de los países en desarrollo». Esta iniciativa pretende recaudar 10 millones de dólares este año y ya ha invertido en once proyectos globales destinados a los pequeños agricultores de los países en desarrollo. Otros países que han realizado aportaciones son España, Noruega y Suiza.