Un equipo de expertos de la Fundación Cajamar y la empresa Almería Albaida Recursos Naturales y Medioambiente (España) están llevando a cabo estudios de viabilidad sobre la producción de bioetanol en suelos semiáridos utilizando la chumbera (Opuntia ficus indica) y el tabaco (Nicotiana glauca) como materias primas.
Se afirma que estas dos plantas «se adaptan perfectamente a condiciones de extrema escasez de agua y producen una biomasa de alto contenido energético para el proceso de fermentación de su materia orgánica».
Los suelos semiáridos son adecuados para plantar cultivos bioenergéticos porque normalmente no se utilizan para cultivos alimentarios.
Se han puesto en marcha plantaciones experimentales de estos cultivos para la producción de bioetanol. El proyecto comprende «el ciclo completo del biocombustible», desde la producción del cultivo bioenergético hasta la transformación de la materia prima biomásica (producción de etanol) y, en última instancia, la aplicación del etanol biocombustible en la industria del automóvil.
En lugar de construir grandes destilerías, se opta por pequeñas plantas de destilación locales generalmente radicadas en zonas portuarias que reciben suministros desde zonas situadas a gran distancia.