Varias universidades de Estados Unidos (U. del Estado de Iowa, U. de California-Davis, U. de California-Los Angeles y el Instituto Boyce Thompson de Investigaciones Fitológicas de Nueva York) y de Japón (U. de Tokio, U. de Osaka y U. de Kioto) han forjado una asociación con la Fundación Samuel Roberts para desarrollar tecnologías destinadas a una sociedad baja en carbono. Los científicos realizarán varios estudios en los que modificarán plantas para producir más y mejores aceites o lípidos considerados más eficientes para almacenar energía que las moléculas de almidón. De este modo, podrán utilizarse estas plantas para producir biocombustibles más eficientes y sustancias bioquímicas mejores y más rentables, de mayor valor que los biocombustibles. Según Basil Nikolau, profesor de bioquímica, biofísica y biología molecular «estamos intentando entender mejor la biología (de las plantas) y convertirla en una ciencia más predecible con el fin de obtener atributos positivos. Con esa información podremos realizar manipulaciones (de las plantas) para conseguir cualquier cosa que se desee».