La Oficina de Auditoría General de Estados Unidos ha publicado recientemente su informe sobre los vínculos entre el agua y la energía (los biocombustibles y la producción de electricidad).
El agua y la energía están estrechamente relacionadas, ya que se necesita agua en grandes cantidades para producir cada vez mayor cantidad de energía. Sin embargo, el suministro de estos recursos vitales es muy limitado.
Entre otras, el informe presenta las siguientes conclusiones:
(1) el cultivo de maíz destinado a la producción de etanol necesita entre 7 y 321 litros de agua por litro de etanol producido; sin embargo, en lo que respecta a la producción a gran escala de las «materias primas biocombustibles de nueva generación» (es decir, la biomasa lignocelulósica), la información disponible es muy escasa
(2) las materias primas biocombustibles de nueva generación «no se han cultivado comercialmente hasta la fecha» y es muy poca la información de la que se dispone sobre las necesidades acumulativas de agua, nutrientes y plaguicidas de estos cultivos y sobre el rendimiento de materia biocombustible que podrían dar sin poner en peligro la calidad del agua y del suelo»
(3) el empleo de recursos hídricos alternativos «también puede reducir los costes generados por la obtención y utilización de agua dulce cuando ésta es cara, pero plantean otros problemas, como la necesidad de aplicar un tratamiento especial para evitar efectos adversos para los equipos de refrigeración»
(4) «los recursos hídricos alternativos adquieren cada vez mayor importancia para reducir la dependencia del agua dulce en las centrales eléctricas, pero los estudios federales no recogen datos sistemáticos sobre la utilización de estos recursos hídricos por parte de las centrales».