Los diferentes procedimientos de autorización de cultivos modificados genéticamente que existen en los distintos países hacen que la aprobación de los nuevos cultivos no sea simultánea en todo el mundo, y esto plantea un problema.
Afecta al comercio internacional, especialmente a los países que aplican una política de «tolerancia cero» o que rechazan las importaciones de productos que contengan siquiera trazas de OMG. Este es el análisis que hace el Centro Común de Investigación en su publicación «Los nuevos cultivos transgénicos actualmente en proyecto en el mundo: implicaciones de la asincronía en la autorización para el comercio internacional». Los autores Alexander Stein y Emilio Rodríguez-Cerezo señalan que los exportadores podrían decidir tratar únicamente con compradores preferentes. Además, el precio del artículo aumentará debido al riesgo de rechazo.
Las actividades empresariales de la Unión Europea que dependen de las importaciones agrícolas baratas resultarán afectadas.