Los cultivos tolerantes a herbicidas pueden contribuir a mejorar la calidad del agua
25 de abril de 2008
Cuando aparecieron los cultivos transgénicos tolerantes a herbicidas hace un decenio, se pudieron sustituir los herbicidas residuales tradicionales por herbicidas de contacto como el glifosato y el glufosinato. A diferencia de los herbicidas de contacto, los herbicidas residuales se detectan con frecuencia en ríos, arroyos y embalses en concentraciones que superan los niveles aconsejables para la salud. Un estudio realizado por científicos del Servicio de Investigación Agrícola del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA ARS) compara las pérdidas relativas de ambos tipos de herbicidas cuando se aplican en pequeñas cuencas donde se planta maíz y soja tolerantes a herbicidas. Los resultados de este estudio, que ha durado cuatro años, revela que las pérdidas por escorrentía de las aguas de superficie de los herbicidas de contacto asociados con los cultivos transgénicos son muy inferiores a las de los herbicidas residuales. Las concentraciones de glifosato y glufosinato disueltos en la escorrentía también resultaron estar muy por debajo de los límites aplicables al agua potable. La concentración de glifosato fue cuatro veces menor que el nivel aconsejable para la salud en comparación con el alaclor, un herbicida residual al que puede sustituir, que estaba presente en una cantidad 700 veces superior a la norma.
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