Científicos del Instituto Internacional de Agricultura Tropical (IITA) y del Departamento de Agricultura de Estados Unidos han ideado una estrategia que podría reducir de forma significativa la contaminación del maíz africano por aflatoxinas. Las aflatoxinas están entre los carcinógenos más potentes conocidos por el hombre. Son producidas por algunas especies del hongo Aspergillus —en particular el A. flavus— en los cacahuetes, la yuca, el ñame y el maíz. Las aflatoxinas cuestan a la agricultura africana unos 450 millones de dólares anuales, ya que el mercado global rechaza productos agrícolas que excedan determinados niveles admisibles de contaminación. El IITA ha ideado una estrategia por la que se utilizan cepas de Aspergillus flavus atoxígeno como agentes de biocontrol capaces de competir con los hongos productores de aflatoxinas. «Manipular la composición de las comunidades fúngicas —en este caso, sustituyendo los productores de aflatoxinas por sus parientes no productores de forma que los primeros sean menos comunes— es un sistema viable para reducir la contaminación por aflatoxinas en todos los cultivos de una zona determinada», afirma Ranajit Bandyopadhyay, científico del IITA. Las pruebas de campo que se han realizado en varios sitios de Nigeria utilizando la estrategia de biocontrol han logrado reducir la contaminación del maíz por aflatoxinas entre un 50% y un 99%. Según Bandyopadhyay, esta estrategia también puede utilizarse para reducir los niveles de aflatoxinas en otros cultivos.