Los cambios en los usos del suelo y el «debate de los alimentos contra los combustibles» generan controversia en relación con la adopción y aplicación de los biocombustibles en muchos países. Como forma de paliar los efectos potencialmente adversos relacionados con el uso de la bioenergía basada en cultivos alimentarios y los consiguientes cambios en los usos del suelo, muchos países han orientado sus políticas nacionales sobre los biocombustibles hacia
(1) el uso de materias primas no alimentarias para producir bioenergía y
(2) la utilización de tierras marginales para el cultivo.
Se ha suscitado una duda sobre la disponibilidad de estas tierras y si bastan para plantar cultivos biocombustibles suficientes para satisfacer la demanda global. Para resolver estas dudas, los investigadores de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign y de la Universidad de Florida Central (ambas en EE.UU.) han intentado evaluar la disponibilidad de tierras en las regiones de «gran capacidad agraria», como son África, China, Europa, India, Sudamérica y los Estados Unidos continentales. Los investigadores empezaron por evaluar la disponibilidad de tierras desde una perspectiva física, utilizando los mejores datos existentes.
También se utilizó un modelo de lógica difusa «para integrar la incertidumbre y la ambigüedad del análisis cuando se consideran múltiples escenarios de disponibilidad de suelo».
Entre las conclusiones de este estudio, cabe destacar las siguientes:
(1) se calcula que las regiones de gran capacidad de producción agraria poseen entre 320 y 702 millones de hectáreas disponibles para plantar cultivos bioenergéticos, si sólo se utilizan tierras abandonadas o degradadas; y
(2) el cultivo de materias primas biocombustibles de segunda generación en estas tierras puede satisfacer entre el 10 % y el 52 % del consumo energético mundial. Los resultados completos del estudio se han publicado en la revista Environmental Science and Technology.