La adopción de cultivos biotecnológicos respetuosos con el medio ambiente y favorables para los agricultores ha acarreado importantes beneficios en todo el mundo gracias al incremento de las cosechas, a la reducción de los costes de producción y a la buena calidad del producto.
A los doce años de su introducción, las producciones de soja, maíz y cánola biotecnológicos están actualmente muy consolidadas y han tenido un tremendo impacto económico en todo el mundo.
Con el fin de llegar a obtener los mismos beneficios, nueve organizaciones de productores de trigo de Australia, Canadá y Estados Unidos han publicado recientemente una declaración conjunta en la que piden una introducción sincronizada del trigo modificado genéticamente (MG) en el mercado.
Se han desarrollado varias líneas de trigo MG para eliminar el problema del Fusarium que produce las peligrosas micotoxinas, capaces de tolerar el estrés por sequía y calor y cuya composición modificada de almidón en la semilla reduce las enfermedades intestinales, la diabetes y la obesidad. Aunque se tardarán de seis a diez años en comercializar el trigo MG, sería un hito importantísimo en la lucha contra el hambre y la pobreza.