Un grupo de científicos de la Universidad de Erlangen-Nuremberg, de la Universidad del estado de Washington y de la Universidad de Giessen ha comparado recientemente el alcance de la variación genética producida por dos tecnologías de mejoramiento:
la tecnología genética y el mejoramiento convencional.
El proyecto, que se ha publicado en el último número de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, trata del desarrollo de variedades de cebada modificadas genéticamente (MG) que contienen quitinasa o betaglucanasa para ofrecer resistencia a las enfermedades fúngicas y para potenciar la calidad nutricional.
La evaluación de la actividad genética y de la composición del contenido revela grandes variaciones entre dos variedades de cebada convencional «Golden Promise» y «Baronesse»: más de 1.600 genes con funciones desconocidas se activaron de varias maneras.
Por el contrario, pocos genes de las plantas MG sufrieron una modificación de su actividad por la inserción de genes. Este informe contiene información importante sobre la evaluación realista de los riesgos asociados con la tecnología genética verde.