Los científicos se preguntan si la evolución de las plantas y los animales podrá adaptarse a los rápidos cambios climáticos que tienen lugar en el medio ambiente.
Arild Husby y sus colegas de la Universidad de Edimburgo han realizado un estudio para determinar cómo afectan los cambios de temperatura a la selección natural y a la variabilidad genética de las características de las poblaciones de carbonero común (Parus major). Los resultados del estudio indican que «el ascenso de las temperaturas podría acelerar la respuesta evolutiva.
A pesar de su aparente potencial de aceleración de la adaptación, esta población se ha reducido a lo largo de las décadas del estudio, probablemente porque la época reproductiva ya no se corresponde con el pico de abundancia de las orugas que constituyen su dieta».