Un consorcio nacional integrado por más de 150 investigadores ha logrado descifrar el genoma de la Nasonia, una avispa parásita muy utilizada como control biológico y un organismo experimental esencial, considerado como el cobaya de los insectos parasitoides.
«Las avispas parásitas atacan y matan a las plagas de insectos, pero muchas de ellas son más pequeñas que una cabeza de alfiler, de manera que la gente no las ve ni es consciente de su importancia para frenar las plagas», señala John Werren, investigador de la Universidad de Rochester y uno de los jefes del estudio. «Hay más de 600.000 especies de estos sorprendentes bichitos, y les debemos muchísimo. Si no fuera por los parasitoides y otros enemigos naturales de las plagas de insectos, nos llegarían a las rodillas».
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) calcula que el control de las especies invasoras por parte de las avispas parásitas ahorra al país un mínimo de 20.000 millones de dólares anuales». Werren y sus colegas secuenciaron y analizaron el genoma de tres avispas parasitoides estrechamente relacionadas entre sí: la Nasonia vitripennis, la N. giraulti y la N. longicornis. Su trabajo aparece publicado en la revista Science de esta semana.
Los investigadores buscan ahora genes de estas avispas que puedan ofrecer información sobre la biología de los parasitoides, así como genes que intervengan en procesos biológicos fundamentales como el sentido del olfato, el comportamiento, la toxicología y las vías enzimáticas.
Estos genomas también podrían ser útiles en el campo de la medicina. La Nasonia posee 450 genes en común con el ser humano que no se encuentran en la mosca de la fruta (Drosophila), incluida toda la serie de genes necesarios para la metilación.