El arroz, con su diminuto genoma, ha sido utilizado como cultivo modelo para la investigación de otros cereales. El genoma del arroz, con una longitud de 420 megabases, tiene una sexta parte del tamaño del genoma del maíz y es 40 veces más pequeño que el del trigo. Aunque la secuenciación del genoma del arroz se terminó en 2004, los estudios sobre la función de determinados genes van retrasados en comparación con los estudios de otros cultivos cereales. Pamela Ronald y sus colegas de la Universidad de California-Davis y la Universidad de Ciencia y Tecnología de Pohang en Corea del Sur han catalogado las diferentes técnicas disponibles para determinar la función de los genes del arroz. Algunas de estas herramientas, que ayudarán a los científicos a descubrir la función de los 41.000 genes del arroz, son líneas de arroz que carecen de la función de uno o más genes (mutaciones indexadas por gen), métodos para valorar la expresión de los genes en diferentes entornos y bases de datos para catalogar la función de los genes (matrices de genoma completo y matrices de solapamiento de genoma). Estas herramientas también pueden utilizarse para estudiar otros cereales, así como cultivos bioenergéticos como el Panicum virgatum. El estudio ha sido financiado por el Servicio de Cooperación Estatal en Investigación, Educación y Extensión (CSREES) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).