Las plantas tienen sus propios medios para resistir ataques microbianos y protegerse de desarrollar enfermedades. Sin embargo, con el genoma microbiano en permanente mutación, el patógeno puede a veces superar el mecanismo de defensa de la planta.
Los científicos del Laboratorio de Sainsbury (Reino Unido), en colaboración con un equipo internacional, han investigado la forma de mejorar la resistencia potenciando la capacidad del propio sistema inmune innato de la planta, utilizando los receptores de reconocimiento de patrones (RRP).
Los RRPs están presentes en algunas plantas y les ayudan a reconocer moléculas esenciales que son clave para mantener vivo al patógeno.
Su presencia en la planta aumenta sus opciones de luchar contra la enfermedad. Esto se confirmó cuando las plantas modificadas genéticamente Nicotiana benthamiana y Solanum lycopersicon, que contienen el RRP específico de las brasicas, resultaron ser resistentes a varias bacterias diferentes, incluidas las peligrosas.
«La fuerza de esta resistencia se debe a que proviene de una familia de plantas diferentes, a la que el patógeno no ha tenido ninguna opción de adaptarse», explica el Dr. Cyril Zipfel, del Laboratorio de Sainsbury.
«Ahora podemos conseguir que esta resistencia traspase las fronteras de las especies vegetales, como no puede hacerlo el mejoramiento tradicional».