Desde 2004, un grupo de científicos de la Universidad de Teesside (Reino Unido) integrados en el proyecto BioReGen (Biomasa, Recuperación y Regeneración) ha investigado en plantas que pueden cultivarse en solares industriales abandonados, a menudo contaminados por residuos peligrosos.
Recientemente han declarado que el alpiste rosado o de caña (Phalaris arundinacea) es adecuado «porque crece en suelos pobres y en solares industriales contaminados».
También podría ser «un excelente combustible para centrales eléctricas de biomasa y, a menor escala, para calderas de edificios como pueden ser los colegios». Se dice que este alpiste, que puede transformarse en gránulos o ladrillos de combustible, tiene una buena combustión y no incrementa las emisiones de gases de efecto invernadero.
Y lo más importante, según el Dr. Richard Lord, jefe de Geoquímica Ambiental y Sostenibilidad, «el alpiste rosado produce un combustible limpio y de buena calidad sin recoger contaminación del suelo».
ambién se han probado sauces, miscanto y pasto aguja como plantas de ensayo.