Un equipo de científicos de la Universidad de Central Florida (Estados Unidos) ha utilizado cócteles de enzimas derivadas de plantas para la bioconversión de biomasa lignocelulósica en azúcares fermentables en etanol.
Las enzimas suelen utilizarse para degradar varios polímeros en la biomasa vegetal y el uso de estos «cócteles» ofrece una versatilidad mayor para degradar una amplia variedad de materias primas vegetales.
Por ejemplo, las peladuras de naranja necesitan más cantidad de la enzima pectinasa, mientras que la madera necesita más xilanasa.
Lo interesante de este estudio es que la producción enzimática tiene una «base vegetal» (es decir, los genes que producen las enzimas se expresan en una planta cultivada).
Tradicionalmente se han venido utilizando microorganismos para producir enzimas.
El equipo de investigación encabezado por Henry Daniell ha clonado genes de hongos o bacterias descomponedores de la madera y ha producido enzimas en plantas de tabaco. Se ha utilizado el tabaco como planta modelo por las siguientes razones:
(1) no es un cultivo alimentario,
(2) produce gran cantidad de energía por hectárea, y
(3) ofrece un uso alternativo a la planta del tabaco (a parte del de fumar). La Profesora Mariam Sticklen, una científica de renombre internacional en el campo de la agronomía y la edafología, afirma que «el trabajo realizado por el Dr. Henry y su equipo en la producción de una combinación de enzimas para degradar la pared celular de las plantas mediante la transgénesis de cloroplastos constituye un gran logro».
Los resultados del estudio se han publicado en la revista Plant Biotechnology Journal.