«No existe ningún indicio de que el (maíz biotecnológico) MON810 represente un riesgo para el medio ambiente mayor o distinto del que presenta el cultivo de maíz convencional. Al contrario, el cultivo de MON810 ha demostrado ser mucho menos agresivo para el medio ambiente que el uso de insecticidas para tratar campos infestados con el barrenador europeo del maíz». El ecologista alemán Dr. Stefan Rauschen, que ha investigado la seguridad ambiental del maíz Bt, planteó este punto de vista en una carta abierta a la Ministra de Agricultura de Alemania, Ilse Aigner, y al Ministro de Medio Ambiente y Salud de Baviera, Markus Söder (CSU). Ilse había declarado anteriormente que estaba estudiando la posibilidad de prohibir el cultivo de maíz modificado genéticamente en Alemania. «La discrepancia entre las conclusiones científicas, por una parte, y las actividades políticas, por otra, mina la credibilidad de los investigadores alemanes e internacionales y de las instituciones en las que se llevan a cabo estas investigaciones. Si los políticos no se toman en serio los resultados de estas investigaciones y los pasan por alto, ¿por qué deberían hacer otra cosa los ciudadanos?».