¿Por qué son tan pocos los cultivos modificados genéticamente (MG) aprobados para su comercialización en Europa?
¿Cómo se puede conseguir mayor confianza pública en los cultivos MG? La revista Nature responde a estas preguntas en el artículo titulado «Un nuevo amanecer para los cultivos transgénicos en Europa». Un elemento fundamental es que el sistema establecido por la Unión Europea para autorizar organismos modificados genéticamente (OMG) no funciona.
Autorizar un cultivo requiere una mayoría «cualificada» de los 27 Estados miembros, de modo que la oposición por parte de un reducido número de países puede frenar la introducción de un cultivo en todo el bloque. Si el Consejo Europeo no lo autoriza, es la Comisión Europea la que debe tomar la decisión.
Sin embargo, pese a los intentos de la Comisión de forzar que Francia, Grecia, Austria y Hungría levanten la prohibición del cultivo de maíz MON 810, no pudieron obtener el necesario voto mayoritario de los Estados miembros.
Más recientemente, países como Austria e Italia han declarado su intención de desafiar a la Comisión, negándose a permitir que los agricultores cultiven la patata Amflora. No obstante, es previsible que la Comisión continúe autorizando OMG en la UE basándose en el asesoramiento científico proporcionado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) para que después sean los Estados miembros quienes decidan si producen estos cultivos o no.
Este enfoque podría fomentar un mayor número de autorizaciones y haría posible que los países que desearan producir OMG pudieran hacerlo. Otros expertos creen que habría que incrementar la financiación pública de las investigaciones sobre OMG para aumentar la confianza del público en las evaluaciones de riesgos, que actualmente dependen en gran medida de los estudios realizados por el sector industrial.